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 Armagedon - La hora del Juicio Final

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Rasgado de Tauro
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MensajeTema: Armagedon - La hora del Juicio Final   Jue 07 Mayo 2009, 15:05

Durante cientos de años de luchas continuas contra diferentes dioses, los santos de Atenea protegieron la Tierra, dando algunos sus vidas. La diosa Atenea logró mantener la paz para que sus guerreros tuvieran descanso pero finalmente, supo que la batalla decisiva había llegado. El clima comenzó a cambiar. Terremotos, expansión glaciar, maremotos comenzaron a azotar la Tierra.

Santuario de Atenea:

Hace semanas que la diosa se sentó en su trono. Su cosmo pacífico y reconfortante seguía encendido. Los santos dorados, alertados por los recientes cambios en su tierra, estaban alertas por cualquier ataque a Atenea, quien estaba indefensa mientras ella expandía su cosmo. Los caballeros de plata y los caballeros de bronce había incrementado sus entrenamientos. Mientras, en las fronteras del Santuario, Aldebaran de Tauro volvía de Jamir, pensando en la difícil situación.

Aldebaran: No solo que la Tierra esta siendo amenazada otra vez, sino que algunos caballeros dorados han desaparecido. Mu de Aries, Camus de Acuario y Kanon de Géminis no han vuelto de sus viajes, a pesar de haber sido informados. El que más me preocupa es Mu. El no está en ninguna parte de Jamir! Ni siquiera estaba Kiki.

Mientras el santo de Tauro pensaba que pudo haber pasado con sus camaradas, seis extraños salieron a su encuentro. Estos estaban cubiertos por túnicas blancas y negras. Pero sus cosmos eran muy agresivos.

Aldebaran: Quienes son ustedes? Qué hacen en este lugar sagrado?

Los seis rieron ante la pregunta de Aldebaran y se sacaron sus capas.

Aldebaran: Uh...esos mantos son...

Los mantos eran divinos y ellos eran ángeles. Teseo, Odiseo, Icaro, Hercules, Jason y Aquiles. Los seis rodearon a Aldebaran, pero no lo atacaban.

Aldebaran: Ustedes, que hacen aquí? Acaso no son ángeles de Zeus?

Jason: Exacto, Tauro, y hemos venido a acabar con la última esperanza de la humanidad.

Aldebaran: Por qué? Atenea es hija de Zeus, después de todo.

Odiseo: Nuestro dios Zeus ha considerado que la Tierra está muy contaminada. Los humanos ya no los honran como antes lo hacían y se están destruyendo mutuamente. Nuestro deber es acabar con todos.

Aldebaran: Por eso van a matar a Atenea? Solo ustedes?

Hercules, el más grande de los seis, se rio ante la pregunta del santo de Tauro. Era un tipo rudo y se notaba que su fuerza era terrible.

Hercules: Nosotros somos ángeles. Nuestro cosmo es diez veces superior al de ustedes.

Aldebaran cerró el puño al escuchar tal ofensa. Los seis se alertaron y Hercules, harto de seguir hablando, saltó sobre Tauro. Aldebaran reaccionó a tiempo y saltó para atrás. Jasón salió a su encuentro pero el santo de Tauro lo tomó del cuello y lo lanzó hacia sus compañeros. El angel se movió agilmente y los seis miraron a Aldebaran. Este habia encendido su cosmo y no era nada agradable.

Aldebaran: Ustedes, ángeles del dios supremo, son demasiado orgullosos. Si algo he aprendido en mis batallas, fue nunca subestimar al oponente. Ahora entenderán lo que digo. GREAT HORN!!

Los seis ángeles esquivaron la técnica demoledora de Tauro, que dio en la tierra. Cientas de piedras salieron disparadas por el aire y una polvadera envolvió a todos. Jason, que era el que estaba más alejado de los otros, fue sorprendido por Aldebaran, quien salió a su encuentro. El puño de Aldebaran golpeó duramente en el rostro del ángel. Los demás escucharon a su compañero gemir y fueron a ayudarlo. Hercules lanzó un puñetazo al estómago de Tauro. Aldebaran midió por primera vez un golpe magnífico, y este era de un ángel. Teseo tomó por la espalda al santo y Aquiles comenzó a golpearlo terriblemente. Aldebaran lanzó unas gotas de sangre de la boca e intentó zafarse del angel. Teseo lo sujetó con más fuerza, pero el santo no se daba por vencido. Finalmente, Aldebaran logró darse vuelta, haciendo que Teseo pase por su espalda. Aquiles no pudo reaccionar a tiempo y golpeó por equivocación a su compañero. Aldebaran aprovechó la distracción y saltó para arriba. Los ángeles no vieron donde estaba y en eso, el santo de Tauro cae en medio del grupo con un gran peso. El impacto en la tierra causó una onda expansiva que arrojó a los ángeles lejos del santo de Atenea. Aldebaran se lanza sobre Hercules que se estaba levantando y lo embiste con sus hombros. El ángel restrocedió unos pasos y furioso, golpeó el mentón de Tauro. Aldebaran saltó por los aires ante tal golpe y Hercules, al mismo momento, lo tomó de las piernas y lo estampó en el suelo. El casco dorado cayó al suelo y Aldebaran se levantó tambaleando. Odiseo apareció por la espalda y con una patada a las rodillas, hizo que Aldebaran cayera al suelo de rodillas. Jason aparecio adelante y lo golpeó en el estómago. El ángel volvió a atacarlo con una patada pero Aldebaran tomó su pierna y lo estampó en el suelo. Dando un salto para atrás. el santo de Atenea elevó su cosmo haciendo temblar la tierra.

Aldebaran: Ustedes seis me han hecho enojar. Ahora conocerán mi ira!! NOVA TITANICA!!

El terreno en el que estaban se destruyó. La técnica destructiva de Aldebaran levantó la tierra y causó un terremoto. Los ángeles no pudieron bloquear ni esquivar las piedras que caían en abalancha y quedaron sepultados ahí. Luego de minutos de temblor y polvo, Aldebaran cayó al suelo. Los ángeles salieron de entre las rocas y piedras, malheridos.

Aquiles: Maldito sea, no puedo creer que un humano me haya causado tantas heridas.

Hercules: Lo voy a exterminar ahora!!

En eso, cientos de rayos de luz golpearon la espalda de Hercules haciendo volar por los aires. Los demas giraron la espalda y notaron que dejaron de estar solos. Aioria, Shura y Saga aparecieron en el momento justo para salvar a Aldebaran. Aioria avanzó rápidamente y cubrió a Aldebaran. Shura y Saga lo protegieron mientras él tomaba a Tauro por los hombros.

Odiseo: Mierda! Por qué siempre tienen que aparecer en el momento más inapropiado?!

Shura: Alejate de Aldebaran.

Hercules: Y qué pasa si no lo hacemos?

Saga: En ese caso, pelearemos contra ustedes. Nuestro cosmo es muy parecido al de Aldebaran. Asi que les conviene irse.

Mientras los caballeros debatían con los ángeles, un rayo cayó entre medio. Los cielos se nublaron y una voz resonó gravemente.

Zeus: BASTA!! Aquiles y demás, vuelvan al Olimpo, inmediatamente.

Los ángeles ni titubearon cuando se fueron. Todos excepto Hercules, que miró a Aldebaran con ira. Los caballeros dorados se acercaron a Tauro y lo ayudaron a levantarse.

Shura: Maldita sea, Aldebaran. No pensé que eras tan terrible. No solo que te las arreglaste solo hasta cierto punto, sino que también tienes una técnica de destrucción masiva.

Aldebaran: Je, hay cosas que no saben de mí. Pero me alegro que hayan llegado a tiempo.

Saga: Desde las Doce Casas vimos una inmolación dorada. Sabiamos que habías ido a Jamir y volverías hoy. Además, sentimos los otros cosmos. Y qué pasó con Mu? Pensamos que volvería contigo.

Aldebaran: No lo encontré. Ni siquira a Kiki. Ya volvieron Camus y Kanon, Saga?

Saga: Sí. En estos momentos deben estar con Shaka.

Aioria: Ahora descansa Aldebaran.

Los cuatro caballeros dorados volvieron a las Doce Casas tranquilamente. Aldebaran quedó inconsciente y Aioria, con ayuda de Shaka, sanaron las heridas de Tauro. Mientras, Camus, Kanon, Saga y Milo estaban hablando sobre la vuelta de sus dos camaradas. Al parecer, la situación era peor de lo que se esperaba.
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MensajeTema: Re: Armagedon - La hora del Juicio Final   Sáb 09 Mayo 2009, 21:22

Mientras Aldebaran se recuperaba de sus heridas, los caballeros dorados se habían reunido urgentemente.

Santuario de Atenea - Casa de Tauro:

Saga y Kannon de Géminis, Death Mask de Cancer, Aioria de Leo, Shaka de Virgo, Dohko de Libra, Milo de Escorpio, Aioros de Sagitario, Shura de Capricornio, Camus de Acuario y Afrodita de Piscis estaban reunidos en la casa de Tauro. Kannon y Camus habían vuelto de sus respectivos viajes y contaban la situación.

Kannon: No solo que la Tierra está siendo amenazada por Zeus, sino que los demás dioses también. Poseidón, Odín y Hades también están atacando.

Camus: Hilda de Polaris ya no está gobernando más. Ha sido asesinada por un hombre llamado Dolbar. El Asgard que conocíamos ha desaparecido y los guerreros divinos han caído bajo un especie de hechizo que los obliga a cumplir las órdenes de Dolbar. Ni siquiera Sigfried pudo soportar tanto poder. Y hay cuatro más, pero estos están concientes de lo que hacen y siguen fielmente a Dolbar.

Kannon: Poseidón ha vuelto con su intención de acabar con la Tierra. Sus generales están listos.

Los caballeros dorados nunca antes habían estado ante una situación tan terrible. Shaka, el hombre más cercano a un dios, estaba meditando. A pesar de eso, su frente estaba sudando bastante.

Milo: Eso pasa con Poseidón y Odín, pero qué pasa con Hades?

Aioria: Supuestamente, Mu había ido al Mundo de los Muertos ha ver que pasaba. Pero Aldebaran no lo encontró cuando ya debería haber vuelto.

Shaka se levantó lentamente. Shura se adelantó y lo ayudó.

Shaka: No puedo percibir el cosmo de Mu. Algo debió haber pasado.

Death Mask: Yo puedo ir a buscarlo. Pero voy a necesitar la ayuda de ustedes.

Milo: Qué necesitas?

Death Mask: Mientras mi cuerpo está aquí en el Santuario, mi alma irá al Inframundo. No me pasará nada allí, pero en este lugar, mi cuerpo va a estar indefenso. Necesito su protección.

Aioros: Puedes contar con nosotros, Death Mask.

Death Mask: En ese caso, iré a mi Templo.

Mientras el santo de Cáncer salía de la Casa de Tauro seguido de Aioros, Milo y Afrodita, Dohko se acercó a Shaka.

Dohko: Shaka, quiero que tú, con Aioria y Shura vayan a los Cinco Picos a buscar a Shyriu. El tiene algo que vamos a necesitar. Los demás vayan a sus Templos. Kannon, tú ve al Templo de Aries. Aldebaran tiene que tener una protección. Shura, cuando vean a los santos de plata, díganles que algunos vengan a proteger a Aldebaran, por si las dudas.

Todo el Santuario comenzó a movilizarse. Death Mask se concentró profundamente. A pesar por su gran devoción por la acción, esta vez se digno a sacrificarse por sus compañeros. Mientras Aldebaran descansaba profundamente, unas sombras lograron pasar la Casa de Aries. Kannon, gracias a su cosmo, lo notó, pero un desconocido se interpuso, impidiéndole que vaya por su amigo. Los santos de plata, quienes vigilaban el Templo, vieron a los enemigos. Estos llevaban túnicas negras, pero sus armaduras estaban a plena vista: eran espectros. Y estaban guiados por Aiacos de Garuda. Los santos de plata se pusieron en posición de combate y elevaron su cosmo.

Aiacos: Inútiles santos, ustedes no son nada ante nosotros. Acabaré con Tauro al mismo tiempo que los mato a ustedes.

El juez del infierno elevó su cosmo y lanzó su terrible técnica. Para sorpresa para él, los caballeros bloquearon el ataque.

Aiacos: Vaya, vaya. Veo que Atenea ha conseguido que sus santos sean más fuertes. Bien, en ese caso, dejaré que sean mis espectros quienes los derroten.

Los soldados de Aiacos rieron malévolamente y elevaron su cosmo al igual que los santos de Atenea. Una batalla se dio en el Templo de Tauro. Aiacos pasó entre todos y fue al final de la casa, para que nadie entre. Saga de Géminis notó que su hermano Kannon y los santos plateados tenían problemas. Los demás caballeros dorados estuvieron a punto de ir también pero Dohko los detuvo. Nadie debía descuidarse. Mientras, dentro del Templo de Tauro, los caballeros plateados sostenían batalla con los espectros. A pesar de la valentía, eran superados en número. Dante de Cerbero, Argol de Perseo, Algethi de Heracles, Sirius de Can Mayor y Capella de Auriga elevaban su cosmo al máximo para no dejarlos pasar. Finalmente, cuando uno de los espectros, Giganto de Cíclope, estaba por dar un golpe fatal a Dante, una poderosa energía dorada atravesó la batalla y dio en pleno pecho de Giganto. El espectro cayó al suelo, mientras que pedazos de su armadura sapuri caían. Todos giraron y vieron a Aldebaran levantado. El santo de Tauro, a pesar de sus heridas, se puso de pie y elevó su cosmo. Los demás espectros intentaron huir pero no pudieron ir lejos. Mientras, Saga de Géminis sostenía batalla con Aiacos. Ambos estaban en el mismo nivel. El duro entrenamiento que Hades había inflijido a los espectros había sido eficaz contra los caballeros dorados. Ninguno retrocedía.

Saga: Veo que tus poderes han aumentado, Aiacos. Pero no te dejaré ganar!

Aiacos: Eso lo veremos, Géminis.

El espectro lanzó su terrible técnica Aleteo de la Garuda y Saga salió disparado por los aires. En el aire, el santo dorado preparó su ataque y lanzó la Explosión de Galaxias. Ambos guerreros cayeron al suelo, heridos. Finalmente, Aiacos hizo una especie de seña y varios espectros cayeron sobre Saga, pero el santo los eliminó fácilmente. Eso era apenas una distracción para que Rune de Balrog lo tomara por la espalda. La combinación de los dos espectros fue terrible para Saga, ya que ambos dieron todo su cosmo para poder lanzar un último ataque.

Aiacos: Nos veremos en el Infierno, Saga!!

En eso, detrás de Aiacos, una luz lo ilumina totalmente. Aiacos gira y cuando ve el final del resplandor, sale volando por los aires, mientras su armadura se destrozaba totalmente. La luz se va y Aldebaran surge, seguido por los santos de plata. Saga aprovechó la situación y, a pesar de estar al lado, lanzó su Explosión de Galaxias, y Rune voló como Aiacos. En un último acto, Aiacos se levanta y con unas señas, más espectros surgen y pelean con los santos, dándoles la oportunidad de huir. Finalmente, Aldebaran, Saga y los santos de plata vencen a los espectros. En la entrada de Tauro llega Kannon, vencedor de su pelea con Phlegyas de Licaón, Valentine de Arpía y Rock de Golem, quienes escapan también, por la ayuda de los demás compañeros, que huían de la casa de Tauro.

Aldebaran: Saga, no podrías haber llegado en mejor momento. Gracias por venir.

Saga: No hay de que. En cuanto a ustedes, jóvenes caballeros de plata, han sido muy valientes. Lograron vencer a los espectros de Hades. Pero no aflojen. Esto es solo el principio.

Aldebaran: Saga tiene razón. Todos vuelvan a sus puestos. Mientras, yo voy a descansar.

Los demás se ríen y se van. Mientras, en el Templo de Cáncer, Death Mask se concentraba, aumentando su cosmo. Finalmente, su alma había llegado al Inframundo. Pero no sería fácil saber si Mu estaba allí o no.
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